Por qué siempre es buena idea hacer terapia, aunque seas feliz

18 Jul ‘22
6 min
Hábitos saludables
Arianna Freni
Gecontroleerd door Psicólogo/a Madelief Falkmann

«No sé de qué hablar, ¡me va todo genial!». Esta es una de las múltiples razones por las que las personas dudan de hacer terapia. Si te consideras una persona feliz en general, puede que hablar con un psicólogo no te parezca ni necesario ni útil.

 

Lo cierto es que la terapia no siempre tiene que girar en torno un problema. En muchos casos, intercambiar puntos de vista sobre lo que ya te hace feliz puede ayudarte a alcanzar una versión de tu yo aún más gratificante y completa.

 

Un baño de realidad

 

Puede que asumas que hablar con un psicólogo implica tener problemas de salud mental o estar pasando por un momento difícil. A menudo, las personas tienen un concepto poco preciso la forma en que la terapia puede ayudar en distintas circunstancias. En realidad, hay muchas razones para empezar a hablar con un psicólogo y todas ellas son igual de válidas.

 

Hay estudios que demuestran que sincerarse con un psicólogo puede ayudarnos a entendernos mejor a nosotros mismos y a los demás, comprender aquellos sentimientos más difíciles de interpretar o más recurrentes, y mejorar nuestra capacidad de progresar y de enfrentarnos a la adversidad.

 

Queremos resaltar la importancia de ver la búsqueda de apoyo psicológico como un hábito natural de nuestra vida diaria y como una forma preventiva de cuidar nuestra salud. Si ir al gimnasio es bueno para tu cuerpo, ir al psicólogo es como llevar tu mente a un entrenador personal. Y las ventajas de hacerlo van más allá de los momentos puntuales de dificultad.

 

Más vale prevenir que curar

 

Uno de mis dichos favoritos es: «El mejor momento para arreglar el tejado es cuando brilla el sol». Aunque el concepto original no hacía referencia a la salud mental, el significado general de esta frase es que no debemos esperar a enfrentarnos a un posible problema, sino que debemos pasar a la acción cuando las circunstancias son aún favorables.

 

De manera similar, cuidar de tu mente mucho antes de que sobrevenga cualquier crisis es clave para enfrentarse mejor a esos momentos duros en nuestra vida. La terapia es un espacio no crítico donde puedes hablar de cualquier situación o problema por el que estés pasando y aprender a superarlos más fácilmente, para así mejorar tu salud general y tu calidad de vida.

 

Para aquellas personas que aún están tratando de decidir si merece la pena hablar con un psicólogo, compartimos aquí algunos de los motivos por los que creemos que la terapia es una herramienta útil, aunque seas una persona feliz que nunca ha considerado hacerla.

 

 

1.    Para mejorar tus estrategias de afrontamiento

 

Nuestras experiencias vitales influyen en cómo nos enfrentamos a las emociones. Las relaciones interpersonales y lo que nos sucede determinan nuestra capacidad de reaccionar de una forma sana (o no tan sana) a todo lo que nos ocurre en la vida.

 

Hablar con un psicólogo cuando te encuentras bien mentalmente hace que sea más fácil reflexionar sobre las cosas y tener más consciencia que cuando estás pasando por un mal momento.

 

La terapia te proporciona un espacio seguro y te ayuda a identificar tus mecanismos sociales y emocionales actuales. Y si lo necesitas, te ayudará a sustituirlos por otros más sanos y beneficiosos para ti.

 

2.    Para aumentar la claridad mental

 

Aunque seas feliz en general, es normal que haya cosas que te molesten de vez en cuando, como una mala costumbre de tu pareja, una discusión en tu familia o una situación desagradable en el trabajo.

 

Enfrentarse a estos retos cotidianos puede afectar a tu bienestar diario y, a largo plazo, hacerte más infeliz. Acudir a un terapeuta te ayuda a descubrir y a explicar tus emociones, y puede que te resulte muy útil para alcanzar más claridad gracias a otra persona.

 

Aunque, hasta cierto punto, la familia y los amigos pueden ayudarte, los psicólogos han recibido formación para saber escuchar y valorar el mejor contexto posible en el que compartir sus observaciones. Identificar cómo te sientes y por qué no es solo una forma de clasificar tus emociones de una manera precisa y sana, sino también de hacerlas menos agobiantes y más fáciles de manejar.

 

3.      Aumentar la motivación

 

Si ahora mismo eres feliz, ¿por qué no te aseguras de seguir sintiéndote así en el futuro? Puede que aspires a alcanzar ciertos objetivos en tu carrera o en tus relaciones, o que simplemente quieras cumplir por fin ese propósito que te hiciste en un tiempo concreto.

 

Hablar con un psicólogo sobre tus intenciones futuras te motiva para vivir la mejor versión de tu vida y cumplir con tus objetivos y propósitos. Los psicólogos pueden darte consejos útiles y técnicas que puedes aplicar para progresar en tu vida y darle más significado.

 

💡 Para saber más:  5 trucos  que te ayudarán a ser más productivo y tener una vida más plena (según los psicólogos)

 

4.    Valorar tu comunicación interpersonal

 

Hablar con un psicólogo mejora nuestra percepción de los demás y de cómo los demás nos perciben a nosotros. Aunque no tengas problemas en tus relaciones, aprender a comunicarte de manera efectiva mejora casi todos los aspectos de la vida. Te ayuda en el trabajo, con tus relaciones y con tu satisfacción vital en general.

 

La terapia te ofrece una oportunidad perfecta para poder valorar y refinar la forma en que interactuamos con las personas que nos rodean. Con la práctica, es posible aprender a comunicarse de manera más efectiva al evitar errores comunes y aprender formas de escuchar y de que nos escuchen.

 

5.    Crecer como persona

 

Seguir el camino de la psicología es una forma de explorar las profundidades de tu mente y de conocerte mejor. La terapia no trata tanto de cambiar las circunstancias que te rodean, sino de descubrir cómo afrontarlas y cómo responder a ellas. Por eso, el proceso sucede más bien de manera interna.

 

Conforme vayas conociéndote mejor, aprenderás a convertirte en la persona que quieres ser al aumentar tu autoeficacia y tu sentido de realización. Un psicólogo profesional te proporcionará los conceptos y herramientas que necesitas para conseguirlo.

 

Compartir es vivir

 

El hecho de ir al psicólogo se suele malinterpretar, relacionándolo con estigmas incorrectos y llenos de prejuicios. En realidad, los beneficios de la terapia se extienden más allá de los momentos puntuales de dolor y desasosiego.

 

Tener un psicólogo con el que hablar te permite reorientar tu vida, practicar tu comunicación, clasificar tus emociones y entender mejor tus sentimientos. Es un espacio seguro en el que puedes reflexionar sobre la riqueza de tu mente y cultivar habilidades que te serán útiles más allá de un problema concreto. Así que, aunque tu vida te satisfaga, valora probarlo.

 

Algo que no debes olvidar es que no tienes por qué avergonzarte de hacer terapia. Hablar con alguien (ya estés pasando por un momento clave o solo necesites un poco de ayuda) es probablemente lo más valiente, empático y compasivo que puedes hacer por ti. Debería llenarte de orgullo hacerlo.

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