9 maneras sencillas de ser una persona más positiva

23 May ‘22
3 min
Hábitos saludables
Lisanne van Marrewijk
Gecontroleerd door Psicólogo/a Madelief Falkmann
Tu manera de pensar determina el modo en que sientes las cosas. Una mentalidad positiva te ayuda a afrontar los retos que se te presentan en la vida desde un punto de vista optimista. Es más, los estudios muestran que las personas con una mentalidad positiva tienen una mejor calidad de vida y viven más años. Y no es de extrañar, pues el pensamiento positivo actúa como antídoto contra el estrés, la fatiga, la depresión e incluso los virus. Pero, ¿cómo podemos cultivar una mentalidad positiva?

 

Las técnicas que presentamos a continuación ya han sido probadas y te ayudarán a pensar de forma más positiva.

 

1. Sé agradecido

 

Si lees nuestro blog con cierta frecuencia, seguro que ya has leído este consejo. Y es que, en nuestra opinión, funciona de verdad. La gratitud te ayuda a centrar tu atención en las cosas buenas de la vida. Te aporta cierta perspectiva cuando te sientes frustrado, ansioso o triste y te ayuda a disfrutar de los momentos de felicidad del día a día.

 

Puedes poner en práctica la gratitud a través de la meditación o elaborando un diario de gratitud. Por ejemplo, escribe tres cosas por las que estés agradecido al final de cada día. Puedes hacerte las siguientes preguntas: ¿Qué ha ido bien, qué ha sido divertido y de qué estás orgulloso?

 

2. Plántate ante tus pensamientos negativos

 

Los pensamientos negativos forman parte del ser humano. A veces aparecen en nuestras vidas sin estar invitados. Cuando surgen estos pensamientos, es importante identificarlos para darles un toque de positividad.

 

¿Te sorprendes a ti mismo quejándote sobre el trabajo, criticando a los demás o lamentándote por tus errores? En ese caso, quédate con estos pensamientos durante un rato. Después, piensa en dos contraargumentos positivos para estos pensamientos. Por ejemplo: el trabajo ahora no me resulta divertido, pero ya vendrán tiempos mejores. Además, tengo un montón de compañeros fantásticos con los que me lo paso genial.

 

3. Sé amable contigo mismo

 

A menudo nosotros somos nuestros peores críticos. Es una pena, porque ser duro con uno mismo desmotiva y puede generar una mala imagen de uno mismo. Por eso, intenta poner a tu crítico interior en su lugar o dales un giro positivo a las cosas para seguir avanzando.

 

En lugar de decir que eres un vago o que te falta ambición porque no has terminado tu lista de tareas, intenta hablar contigo mismo utilizando un lenguaje positivo: “hoy no ha podido ser porque simplemente no ha sido un buen día. No pasa nada, mañana lo volveré a intentar”.

 

4. Atribúyete el mérito de las cosas positivas

 

¿Está sucediendo algo maravilloso en tu vida? Entonces piensa en cómo tu personalidad o habilidades han contribuido a ello. Las personas optimistas se apresuran a atribuirse el mérito de las cosas buenas, mientras que las pesimistas son más propensas a atribuirlas a factores externos o al azar.

 

Si recibes comentarios positivos sobre un proyecto, piensa en cómo has contribuido a ello. Nada de: “Bah, pero si ha sido súper fácil”. ¡Elige ser positivo!

 

5. Ayuda a los demás

 

De esta manera, todos ganamos. Cuando ayudas a otra persona, también te ayudas a ti mismo. Ya sea donando dinero por una buena causa, ayudando a un amigo a mudarse de casa o echando una mano a tu hermano para escribir una carta de presentación. Te sentirás más feliz en el momento. Y un maravilloso efecto secundario: las personas amables también viven más tiempo.

 

6. ¡Celebra la vida!

 

No esperes a celebrar tu cumpleaños, un ascenso en el trabajo o una pedida de mano para celebrar la vida. Las pequeñas cosas también merecen ser celebradas. ¿Has cumplido con un plazo? ¿Has ido al gimnasio? ¿Has terminado por fin esa aburrida tarea que llevabas años posponiendo? ¿Has visto una puesta de sol preciosa? Tómate un momento para reflexionar sobre ello y date un capricho.

 

La vida está sucediendo ahora mismo. Así que celébrala cada día.

 

7. Céntrate primero en tu cuerpo y tus pensamientos se ocuparán de sí mismos

 

Los estudios demuestran que la risa ayuda a reducir el estrés, la ansiedad y la depresión. La risa también mejora el estado de ánimo y es buena para aumentar la confianza en uno mismo. Así que permítete reír. Y especialmente si te encuentras en una situación difícil. De hecho, una risa o sonrisa forzada (o falsa) también reduce el estrés inmediatamente y mejora tu estado de ánimo. Estás engañando a tu cerebro, por así decirlo. Pero pruébalo por ti mismo ¡y verás cómo funciona!

 

Tener una postura corporal positiva también ayuda: mantén la espalda recta, empuja los hombros hacia abajo y mantén la barbilla levantada. Una postura positiva garantiza una actitud mental positiva.

 

8. Sal a la calle

 

Este es probablemente el consejo más fácil de poner en práctica. Está demostrado que hacer ejercicio y salir al exterior es bueno para el estado de ánimo y, por tanto, te ayuda a ser más optimista.

 

9. Aléjate del cubo de los cangrejos

 

¿Has oído hablar alguna vez del fascinante fenómeno de los cangrejos que se meten en un cubo? Aunque pudieran salir arrastrándose, los cangrejos se tiran unos encima de otros cada vez que uno intenta escapar. 

 

La gente también es así a veces. ¿Sientes que hay personas en tu vida que te desaniman? Entonces intenta pasar más tiempo con personas que saquen lo mejor de ti. 

 

La positividad es contagiosa. Si te rodeas de personas positivas, hay más posibilidades de que te sientas mejor y más seguro de ti mismo. Por el contrario, si tienes un compañero del trabajo que siempre te drena la energía, intenta no prestarle demasiada atención y, en su lugar, céntrate en las personas positivas que te rodean.

 

Esto no significa que tengas que reprimir tus pensamientos

 

Fíjate en tus pensamientos negativos e intenta no luchar contra ellos. Cuando no intentas combatirlos, tus pensamientos negativos tienen menos impacto en ti. Una metáfora muy utilizada en la Terapia de Aceptación y Compromiso (ACT) es que estás jugando a tirar de la cuerda contra un monstruo (es decir, tus pensamientos negativos). Mientras sigas tirando, nunca ganarás. Lo único que puedes hacer es soltar la cuerda y dejar que se marche.

 

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