Un psicólogo explica: ¿Cómo encontrarle (más) sentido a tu trabajo?

13 Jun ‘23
5 min
Propósito vital
Lisanne van Marrewijk
Gecontroleerd door Psicólogo/a Paul Hessels
illustratie van twee mensen die betekenis zoeken
Como sociedad, nuestras necesidades y deseos siguen evolucionando. En el pasado, tener un sueldo decente y compañeros agradables podía ser suficiente. Pero hoy en día, muchas personas también necesitan encontrar un significado en el trabajo que hacen para sentirse realizados. El encontrarle un sentido más allá del económico aumenta nuestra satisfacción laboral y nos ayuda a comprometernos más eficazmente con nuestro trabajo.

Por eso, en este artículo, el psicólogo Paul Hessels te explica cómo encontrar (más) sentido a tu trabajo.

 

¿Cuál es la definición de “sentido”?

 

El término “sentido en el trabajo” se ha utilizado en la literatura de psicología organizacional y de gestión durante décadas. No está claro quién lo acuñó por primera vez, ya que ha sido un concepto explorado por muchos investigadores en el campo.

 

Uno de los primeros y más influyentes fue probablemente el psicólogo industrial Abraham Maslow, quien enfatizó la importancia de que el trabajo satisfaga las necesidades humanas de auto-actualización y de dar un propósito a la vida. Sin embargo, el término ha sido utilizado y refinado por muchos otros desde entonces.

 

El “sentido en el trabajo” se refiere a la medida en que una persona percibe su trabajo como algo significativo, con un propósito y valor inherente. Implica que uno ve su trabajo como importante, valioso y beneficioso para la sociedad o para uno mismo. Puede tener diferentes aspectos, incluyendo hacer una contribución positiva, sentirse realizado o apasionado por lo que uno hace, y tener un propósito claro que está alineado con los valores personales.

 

Lo que es ese sentido o vocación, difiere para cada uno. El sentido es muy personal. Lo que está cerca del corazón de una persona es menos significativo para otra y viceversa.

 

“Tus valores, que dan sentido a tu vida, determinan la diferencia entre vivir y ser vivido”, explica el psicólogo Paul Hessels. “Comprender cuáles son tus valores y vivir activamente de acuerdo con ellos, te da dirección y, por tanto, un sentido de finalidad, significado y realización”.

 

El sentido del sentido

 

Como nos explicó la psicóloga Jasmijn Eerenberg, llega un momento en nuestras vidas en que nos preguntamos por el sentido de las cosas que hacemos. Un momento en el que nos satisface hacer cosas que contribuyan a algo más grande que nosotros mismos.

 

Este sentimiento es difícil de expresar, pero todos sabemos cómo se siente. Una sensación de que estás contribuyendo a algo. Un sentimiento que te pone en movimiento. Eso es por lo que te levantas por la mañana y te acuestas con una sensación de satisfacción al final del día.

 

La pandemia ha acelerado y reforzado esta búsqueda para muchas personas. Una investigación de McKinsey muestra que dos tercios de los trabajadores en EE.UU. han empezado a pensar en su propósito en la vida a causa de la pandemia. Casi la mitad dicen que están reconsiderando el trabajo que hacen.

 

Esto es lógico, ya que encontrarle sentido a tu trabajo te hace estar más conectado con lo que haces. Afecta a tu productividad, pero también te hace más resiliente e incluso más sano, dice McKinsey. El mismo estudio muestra que el propósito del 70% de los empleados está definido por su trabajo.

 

 

Diferencia entre valores y objetivos

 

Es importante saber que los valores, aquello que le da sentido al trabajo, son diferentes de los objetivos. Los valores proporcionan un sentido de finalidad y realización, independientemente de que consigas tus objetivos. Una vida que gira únicamente en torno a objetivos, no en consonancia con tus valores, no proporciona esa misma satisfacción.

 

Esto crea confusión en muchas personas, como explica con precisión Paul: “Muchas personas tienen objetivos, pero los han elegido por expectativas sociales. Piensa en estatus, más dinero o un cuerpo más en forma. Esos objetivos están ahí no porque los quieran ellos mismos, sino porque creen que los quieren o se espera que los quieran”.

 

Esto no significa que los objetivos sean inútiles, sino todo lo contrario. Son necesarios para motivarte. Pero elige esos objetivos en consonancia con tus valores.

 

Crea sentido en tu trabajo

 

Saber cuáles son tus valores es esencial para crear significado en el trabajo. De hecho, una investigación de Harvard Business Review (2018) muestra que nueve de cada 10 empleados cambiarían un porcentaje de sus ingresos por un trabajo más significativo.

 

Un objetivo que esté alineado con tus valores proporciona motivación intrínseca y energía para hacer lo que haces. Pero saber para qué te levantas de la cama es un proceso. Un proceso para toda la vida quizás. Como expresa Jasmijn Eerenberg: “Saber lo que te importa no siempre es algo que puedas definir en una conversación con un psicólogo o durante una mañana de profunda reflexión. Es una búsqueda que dura toda la vida”.

 

¿Cómo empiezas esa búsqueda?

 

La mejor manera de encontrar más sentido a tu trabajo y a tu vida es con una investigación de valores, revela Paul. Puedes hacerlo de varias maneras. Paul comparte las tres opciones que suele utilizar en sus sesiones:

 

1. Explora tus valores mediante preguntas

 

Pregúntate qué te motiva, qué te parece importante y qué te da energía. Las siguientes preguntas pueden ayudarte a conseguirlo.

 

  • ¿Cuáles fueron los momentos o periodos en los que te sentiste inspirado? ¿Por qué fue así?
  • ¿Qué películas, libros, conversaciones o historias te conmovieron? ¿Por qué fue así?
  • ¿A quién admiras? ¿Por qué? ¿Qué representa esa persona?
  • ¿Qué te enfada? ¿Por qué? ¿Qué te inspira?
  • ¿Qué te gustaba hacer de niño?
  • Supón que no tienes que trabajar por dinero. ¿Qué harías con tu vida?
  • ¿Cuándo experimentas la fluidez y te olvidas espontáneamente del tiempo?
  • Cuando tengas 80 años, ¿cómo te gustaría recordar tu vida?

 

2. Cita rápida con tus valores

 

Utiliza una lista de valores y elige tres al azar. Luego tacha el que menos te guste. Elige uno nuevo (ahora vuelves a tener tres). Vuelve a tachar uno. Elige otro nuevo, y continúa así hasta que te quedes con tres.

 

Cuando realizas esta actividad, te obligas a escoger entre varios valores, priorizando los valores más significativos para ti.

 

Nota: Tus valores finales no son tus valores para siempre, estos pueden cambiar con el tiempo, por lo que puedes ir haciendo este ejercicio a lo largo de tu vida.

 

💡 Después de este ejercicio, reflexiona: ¿cómo supe si un valor se ajustaba a mi vida o no? ¿Era racional? ¿O fue intuitivo? ¿Qué valores me hicieron dudar y por qué? ¿Por qué elegiste uno y no otro?

 

3. Visualiza que tienes 80 años

 

Cierra los ojos e imagina que tienes 80 años. Estás sentado en una silla en el jardín un día de verano, disfrutando del buen tiempo y del calor del sol. Tu mente divaga y empiezas a repasar tu vida.

 

Vuelve a recordar los tres valores del ejercicio anterior. Visualiza las distintas etapas de tu vida utilizando estos valores como lente y cómo filtro en tus decisiones. Observa cómo los valores conectan con tu vida. ¿Viviste de acuerdo con estos tres valores?

 

Te invitamos a que utilices esta visualización guiada para hacer este ejercicio. Solo tienes que sentarte en lugar cómodo y darle al play.

 

 

¿Y ahora qué?

 

Ahora que sabes cuáles son tus valores, puedes utilizarlos como una brújula en tu vida. Pregúntate qué puedes cambiar para vivir una vida más alineada con tus valores, para encontrar más sentido a lo que haces.

 

Pero, ¿cómo puedes llevar esos valores a tu trabajo? “Supongamos que uno de tus valores es la “aventura”. Puede que no pienses inmediatamente en tu trabajo cuando oigas la palabra aventura, pero eso no tiene por qué significar dejar tu trabajo y viajar por el mundo”, explica Paul. “Puedes hacerlo, pero no tienes por qué”.

 

Averigua cómo aportar tu valor a tu vida fuera del trabajo. Vete de aventura un fin de semana. Ve al teatro una noche sin tener ni idea de adónde vas. Hay innumerables formas de vivir una vida aventurera sin cambiar de trabajo.

 

Y por supuesto, también puedes averiguar cómo incorporar tu valor a tu trabajo. Haz saber a tu manager que te gustaría probar algo nuevo. Apúntate a un proyecto que te parezca emocionante; di sí a algo que esté fuera de tu zona de confort.

 

Algo que puede ayudarte es imprimir tus valores y colgarlos en algún lugar donde los veas todos los días. Esto te mantiene centrado en lo que te importa y te ayuda a tomar decisiones, ya sea en tu trabajo o en tu vida personal. Cuanto más a menudo tomes decisiones basadas en tus valores, más fácil te resultará.

 

💡 Date cuenta de que no puedes ni tienes que cambiarlo todo de la noche a la mañana. Empieza dando pequeños pasos que te acerquen a tus valores. Son precisamente esos pequeños pasos los que acabarán provocando un cambio significativo en tu vida.

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