Redescubrir tu propósito a partir de los 30

16 Aug ‘22
5 min
Autoconfianza
Gabie Rudyte
Gecontroleerd door Psicólogo/a Ida Dommerholt
looking for purpose rediscovering your passion

La veintena suele verse como una década que nos define. Es la época de la exploración personal, de la aventura y de sentar los cimientos de nuestro futuro profesional. Acabamos los estudios secundarios, abandonamos el hogar familiar y empezamos a construir nuestra propia vida.

 

Pero ¿qué sucede cuando bien superada la veintena, tras una o varias décadas en una carrera profesional concreta o siguiendo un cierto estilo de vida, queremos cambiarlos? ¿Es demasiado tarde para correr esos riesgos y cambiar de rumbo?

 

Crecimiento = cambio

 

Parece increíble (y, a menudo, poco realista) que pidamos a las personas que escojan un camino al principio de la adolescencia y lo sigan el resto de sus vidas. Algunas personas encuentran su pasión temprano y disfrutan de ella toda su vida, pero otras necesitan experimentar más cosas antes de decidirse por algo.

 

Piensa en tu adolescencia temprana. Es una época de la vida llena de inmensos cambios y de crecimiento, y el momento de dar respuesta a una gran pregunta: «¿Quién soy?». Con cada año que pasa y cada experiencia que vivimos, aprendemos lo que nos gusta y lo que no, las asignaturas que nos interesan, lo que buscamos en las amistades y las aficiones en las que queremos participar.

 

Conforme vamos creciendo, aprendemos más sobre nosotros. Y, al aprender, cambiamos. En la veintena, no somos las mismas personas que cuando éramos adolescentes. Por tanto, es lógico que después de cumplir 30 o 40 también hayamos cambiado.

 

Las dos mitades de la vida

 

El Dr. Stein, psicoanalista de la Escuela Internacional de Psicología Analítica de Zúrich, explica que la vida puede dividirse en dos mitades. En la primera mitad, denominada «el logro de la convencionalidad», nos centramos en ensayar los roles sociales tradicionales: encontrar nuestro primer trabajo, experimentar relaciones románticas y tener hijos. Descubrimos quiénes somos al seguir los caminos convencionales y ver dónde encajamos.

 

En la segunda mitad, denominada «el desarrollo de la individualidad», nos salimos de la norma. Puede que emprendamos una segunda carrera profesional, nuevas aficiones, que nos traslademos a otro lugar o que busquemos otros tipos de desarrollo personal. Se trata de sumergirse en lo desconocido y empezar a transformarnos en nuestro verdadero yo.

 

Quizá te dé miedo pensar en cambiar el rumbo de tu vida o de tu carrera pasados los 30, los 40, o incluso los 50 o 60. Sin embargo, el cambio es una parte natural de la vida. La psicóloga Ida Dommerholt dice: «Cuando pasas los 30, los 40 e incluso más adelante, te conoces mucho mejor de lo que lo hacías en la veintena, y eso te capacita para emprender un nuevo rumbo y tener éxito». 

 

Tras años de experimentar y de probar distintas cosas, ahora más que nunca sabes quién eres y lo que quieres. ¡Y eso es genial! No importa cuándo lo hagas, nunca es demasiado tarde para hacer grandes cambios y redescubrir tu propósito en la vida. Puede que te dé miedo, pero en realidad son tus pensamientos y creencias sobre el cambio los que te asustan, más que el cambio en sí.  

 

Según datos de un informe del Centro Nacional de Estadísticas Educativas de Estados Unidos, el 17 % de los estudiantes que hacen un grado universitario de cuatro años a tiempo parcial tienen 35 años o más.

 

Cómo superar los pensamientos y las creencias limitantes

 

Si decides cambiar de carrera pasados los 30 o volver a la universidad a los 40, puede que experimentes miedo e incertidumbre. Es de esperar, y es algo absolutamente normal. Estás realizando un cambio importante y las emociones intensas forman parte de ello.

 

«Acepta que el cambio siempre conlleva fricción, y que lleva tiempo adaptarse», dice Ida. Es importante que te permitas explorar los sentimientos e ideas que te vayan surgiendo. Para ayudarte a superar los pensamientos limitantes cuando hagas un cambio importante, la psicóloga comparte contigo los siguientes pasos a modo de guía:

 

1. Identifica qué es lo que te frena. ¿Qué creencias surgen cuando te planteas empezar una nueva carrera, volver a la universidad o dejar el trabajo para dedicarte a viajar? Puede que te asalten pensamientos como «Es demasiado tarde», «Soy demasiado mayor», o «¿Qué pensarán los demás?».  Investiga qué cosas repites en tu mente que puedan estar evitando que hagas ese gran cambio.

 

2. Date cuenta de que se trata solo de creencias. Tenemos buenas noticias: lo que te frena y te causa tensión son solo creencias que repites en tu mente, y puedes cambiarlas.

 

3. Cuestiona esas creencias. Pregúntate: «¿Y si esas creencias son incorrectas?», «¿Y si lo verdadero es lo contrario?», «¿Realmente es demasiado tarde? Si llevo 40 años en este planeta y me quedan otros 40, ¿no acaba de empezar todo?».

 

Reflexiona con estas preguntas cuando aparezca el miedo a ese gran cambio que tanto deseas.

 

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Nunca es demasiado tarde

 

La mayoría hemos oído hablar de Vera Wang, la diseñadora de moda conocida sobre todo por sus icónicos vestidos de novia: pues hasta los 40 no decidió asumir el riesgo de empezar a diseñarlos.

 

Justo antes de su 40 cumpleaños, Vera estaba haciendo los preparativos para su boda y le estaba costando encontrar un vestido de novia que le gustara. Su padre vio en ello una oportunidad de negocio, pero Vera tenía dudas. «Pensé que quizá era demasiado tarde para mí», dice en una entrevista.

 

Con el apoyo de su padre, decidió correr ese riesgo y empezar a diseñar vestidos de novia. Si hubiera hecho caso al pensamiento de que ya era demasiado tarde para ella, sus icónicos trajes nunca habrían existido, y por supuesto no habría podido construir su imperio en el mundo de la moda.

 

Nunca es demasiado tarde para redescubrir tu propósito y cambiar de rumbo. Persigue el cambio que deseas y cuestiona las creencias que te limitan. 

 

Si quieres realizar grandes cambios pero necesitas ayuda, puedes reservar una sesión con Ida o con cualquiera de nuestros psicólogos.