El efecto de las redes sociales en tu salud mental

6 Feb ‘23
7 min
Autoconfianza
Hábitos saludables
Mindfulness
Judith Knuvers
Gecontroleerd door Psicólogo/a Lili Thoelen
La mayoría de nosotros empezamos el día con ello. En cuanto suena la alarma, cogemos el teléfono para apagarla, obviamente, pero también para navegar por las redes sociales. Es un lugar donde conectamos con otras personas, nos mantenemos informados y encontramos inspiración.

 

Pero, ¿qué efecto tienen en nosotros todas esas horas en las redes sociales?

 

Un lugar de conexión

 

Para la mayoría de nosotros, las redes sociales son principalmente un lugar para conectar con otras personas: para estar en contacto, mantener conversaciones y compartir experiencias. Nos sentimos más implicados, estrechamos lazos entre nosotros y nos reconocemos en las experiencias de los demás, lo que nos da la sensación de ser vistos y escuchados. Estas interacciones en las redes sociales pueden aumentar nuestra confianza en nosotros mismos y hacernos sentir acompañados.

 

Pero los medios sociales también pueden afectar negativamente a nuestra salud mental. Según la psicóloga Lili Thoelen, esto depende principalmente de cómo utilicemos el medio.

 

Uso activo frente a uso pasivo

 

“La forma en que utilizas los medios sociales influye en cómo afectan a tu salud mental”, explica la psicóloga Lili Thoelen. No todo el mundo es tan receptivo a las redes sociales, pero también importa cómo las utilizamos. “Hay una diferencia entre el uso pasivo y el activo”, dice Lili.

 

Mediante el uso activo, como publicar, dar a me gusta y reaccionar, nos sentimos más conectados con los demás, experimentamos más apoyo y, en general, nos sentimos mejor. Sin embargo, cuando nos limitamos a desplazarnos pasivamente por las redes sociales, experimentamos efectos predominantemente negativos: caemos más fácilmente en patrones de pensamiento negativos, como compararnos con los demás, y puede hacernos sentir ansiosos, inquietos, tristes o deprimidos. 

 

“Evidentemente, un uso demasiado activo tampoco es bueno para nuestra salud mental”, dice Lili. “Pero compartir una foto de vez en cuando o reaccionar ante una foto de alguien que conocemos puede hacernos sentir más conectados. Es una forma de mantenernos en contacto”.

 

Compararse con otras personas

 

Uno de los principales peligros de las redes sociales es que acabamos comparando constantemente nuestras vidas con las de otras personas, observa Lili, sobre todo cuando las utilizamos de forma pasiva. Compararnos constantemente con los demás puede provocar inseguridad y baja autoestima. “Lo peligroso de las redes sociales es que vemos principalmente lo que ocurre a nivel superficial, no vemos las dudas e inseguridades que experimentamos en nuestra vida cotidiana. Esto hace que nos sintamos más solos”, explica Lili.

 

Cuando hablamos con otras personas -desde un compañero de la oficina hasta un amigo con el que quedamos para tomar un café-, a menudo nos damos cuenta de que no estamos solos en nuestras experiencias. Todos tenemos días malos a veces, pero (normalmente) no vemos mucho de esto en las redes sociales.

 

Otros inconvenientes

 

Otro peligro de las redes sociales es que los algoritmos garantizan que veamos muchos contenidos iguales, lo que significa que no nos cuestionan otras perspectivas y desarrollamos una visión distorsionada de la realidad.

 

Sin embargo, es casi imposible imaginar nuestras vidas sin las redes sociales. Según Lili, esto significa que es importante ser conscientes de cómo las utilizamos: “Comprender cómo utilizas las redes sociales puede ayudarte a entender cómo están afectando a tu salud mental”. Al hacerlo, podemos aprender a acercarnos a los medios sociales de forma consciente, experimentando más efectos positivos y menos negativos.

 

Cómo utilizar los medios sociales de forma consciente

 

1. Toma conciencia de cómo utilizas las redes sociales

 

Como explica Lili, primero es importante ser consciente de cómo utilizas las redes sociales. Tal vez te hayas dado cuenta de que pasas mucho tiempo en las redes sociales en determinados momentos del día, por ejemplo por la mañana o cuando llegas a casa del trabajo. Tómate un momento para reflexionar sobre lo que estos momentos significan para ti. ¿Cómo te hacen sentir?

 

¿Hay otros momentos en los que consultes las redes sociales? Para la mayoría de nosotros se ha convertido en un hábito inconsciente coger el teléfono a intervalos regulares a lo largo del día y consultar rápidamente las redes sociales. Intenta ser consciente de ello.

 

Es más, piensa si utilizas las redes sociales de forma activa o pasiva y cómo te sientes al respecto.

 

2. Selecciona bien a quién sigues

 

A menudo no sabemos del todo a quién seguimos y por qué, y solemos seguir a personas que en realidad no nos hacen sentir tan bien. Pregúntate si las personas a las que sigues te hacen sentir inspirado o si te dan la sensación de que no eres lo bastante bueno. ¿Con quién te comparas constantemente? Deja de seguir a las personas que no te hacen sentir bien contigo mismo. 

 

3. No empieces el día consumiendo redes sociales

 

A menudo empezamos el día en las redes sociales, lo que lo convierte instantáneamente en parte de nuestro día. Si esperas un poco, probablemente notarás que no las echas tanto de menos y sentirás menos necesidad de consultarlas durante el día. Inténtalo.

 

4. Apaga las notificaciones

 

 Después de ver el documental de Netflix, The Social Dilemma, mucha gente empezó a apagar las notificaciones de sus teléfonos. Quizá tú hiciste lo mismo. Aunque esto no siempre nos impide abrir nuestras aplicaciones de redes sociales y comprobar qué hay de nuevo, puede marcar la diferencia. Esto se debe a que cada vez que recibimos una notificación, nos sentimos tentados de comprobar de quién o qué se trata. Y una vez que has cogido el teléfono, bueno, todos sabemos cómo acaba eso.

 

5. Limita tu tiempo en las redes sociales

 

¿Te has dado cuenta de que no siempre te sientes bien cuando te desplazas por las redes sociales, pero no quieres dejar de hacerlo? Afortunadamente, no tienes que eliminar tus cuentas en las redes sociales para cambiar el efecto que éstas tienen en tu salud mental. Tomarse un descanso de vez en cuando puede marcar una verdadera diferencia.

 

Hay división de opiniones sobre cuánto tiempo deberíamos dedicar idealmente a las redes sociales. Pero reducir nuestro uso de las redes sociales a una media hora al día ya sería una mejora para nuestra salud mental.

👉 ¿Te interesa saber cuánto tiempo pasas en las redes sociales? En la mayoría de los teléfonos, puedes comprobar tu tiempo de pantalla a través de los ajustes. Ahí no sólo verás cuánto tiempo pasas en el teléfono, sino también cuánto de este tiempo se dedica a las redes sociales.

6. Sustituye media hora en las redes sociales por un paseo o una clase de yoga

 

Una forma estupenda de reducir el uso de las redes sociales es, por ejemplo, dar un breve paseo en lugar de desplazarte por las redes sociales en tu descanso o, si trabajas desde casa, hacer una clase de yoga. Mover el cuerpo tiene un efecto positivo en tu salud mental y te da un impulso de energía, mientras que desplazarte por el teléfono durante media hora principalmente la agota.

 

7. Considera una desintoxicación digital

 

¿Te gustaría pasar menos tiempo en las redes sociales? Entonces considera una desintoxicación digital. El aspecto de una desintoxicación digital varía de una persona a otra. Por ejemplo, puedes guardar el teléfono el fin de semana o decidir no mirar las redes sociales por la mañana o por la noche. También podrías tomarte un “descanso de las redes sociales” y desconectarte de ellas durante un par de semanas. Piensa en lo que más te convenga.

 

8. Recuerda que lo que ves en las redes sociales no es la realidad

 

Un último consejo de Lili: “Debes saber que lo que ves en las redes sociales no es la realidad”.

 

¿Sientes que quieres cambiar tu relación con las redes sociales? Entonces comprueba si estos consejos te ayudan. Evidentemente, no tienes por qué probarlos todos a la vez: mira a ver qué te funciona.

 

¿Prefieres hablarlo con un psicólogo y averiguar qué te conviene más? Reserva una sesión introductoria con uno de nuestros psicólogos.