Desarrolla una mentalidad de crecimiento: 7 formas de salir de tu zona de confort

11 Apr ‘23
5 min
Autoconfianza
Lisanne van Marrewijk
Gecontroleerd door Psicólogo/a Madelief Falkmann
¿Trabajar al otro lado del mundo? ¿Enfrentarte a tu compañero por un comentario molesto? ¿Ir solo a ese restaurante nuevo? Lo que a algunos les resulta natural, a otros les puede parecer que está fuera de su zona de confort. Signifique lo que signifique para ti: salir de tu mundo familiar y desarrollar tu mentalidad de crecimiento enriquecerá tu carrera y tu vida.

 

En este blog, la psicóloga Madelief Falkmann te explica varios puntos claves sobre la mentalidad de crecimiento.

 

¿Qué es una mentalidad de crecimiento?

 

En su libro Mindset, la profesora de Psicología de la Universidad de Stanford Carol Dweck acuñó los términos “mentalidad de crecimiento” y “mentalidad fija”. Esta profesora defiende que la forma en la que ves tus propias habilidades y talentos determina en gran medida cómo se desarrollan.

 

Las personas con una mentalidad de crecimiento consideran útil y divertido desarrollarse, por lo que crecen más deprisa. “Están motivadas para seguir aprendiendo, sacan energía de las tareas difíciles y no se rinden fácilmente cuando las cosas se complican. No ven el cambio como algo que les asuste, sino como un reto de aprendizaje”.

 

Lo contrario se observa en las personas con una mentalidad fija. Prefieren centrarse en lo que ya saben hacer, permanecer en su zona de confort y, como resultado, se estancan más a menudo en su desarrollo. Prefieren elegir el camino seguro, explica Madelief.

 

Mentalidad de crecimiento frente a mentalidad fija

 

 

growth mindset vs. fixed mindset - OpenUp mental well-being for all

Alguien con una mentalidad de crecimiento ve la inteligencia, las habilidades y los talentos como algo que puedes aprender y mejorar. Ven los problemas como retos y los reveses como momentos de aprendizaje. Creen en sus propios talentos, piensan que es divertido y valioso desarrollarse como persona, ven las situaciones desconocidas como un reto y los desafíos como una oportunidad de aprendizaje y descubrimiento.

 

Por otro lado, alguien con una mentalidad fija ve esas mismas cualidades como algo fijo, algo con lo que se nace y no se puede mejorar. Suelen tomarse los comentarios como críticas y los problemas los sienten como reveses. Dudan de sus propias capacidades y necesitan mucho la validación, prefieren centrarse en las cosas que ya saben y con las que están familiarizados y les gusta permanecer dentro de su zona de confort.

 

 

¿Por qué hay personas que tienen más facilidad para salir de su zona de confort?

 

Hay personas que de forma natural son más reacias al riesgo que otras. Así que nuestra personalidad en parte determina si tenemos una mentalidad de crecimiento o una fija.

 

Además, todo el mundo tiene una mezcla de mentalidad de crecimiento y mentalidad fija. Tal y como la profesora Dweck explica: “Aunque tengas una mentalidad de crecimiento predominante, puede haber cosas que te hagan entrar en una mentalidad fija”.

 

Pero, afortunadamente, puedes desarrollar esa mentalidad de crecimiento en ti mismo. ¿Cómo? “Ser consciente de que existen las mentalidades de crecimiento y fija ya puede abrirte los ojos”, dice Madelief.

 

“Ponerte en un entorno en el que el aprendizaje, los retos y el esfuerzo sean fundamentales, en lugar de la perfección, es la mejor forma de desarrollar tu mentalidad de crecimiento”

 

En la charla TED “El poder de creer que puedes mejorar”, la psicóloga habla de un colegio de Chicago donde a los niños no se les pone un suspenso, sino un “todavía no”. Una forma de decir a los niños que existe una curva de aprendizaje y que están en camino de aprender algo, pero que aún no lo han conseguido.

 

Un suspenso te enseña que no eres suficiente y que no puedes hacerlo. Un “todavía no” te enseña que es posible mejorar.

 

Entra en tu zona de crecimiento

 

¿Quieres desarrollar tu mentalidad de crecimiento? Prueba lo siguiente:

 

1. Piensa en ello como un experimento

 

Al plantear tu reto como un experimento, te estás diciendo a ti mismo que no pasa nada por cometer errores. Porque las posibilidades de que algo salga mal están ahí pero en realidad, sólo cometiendo errores se aprende.

 

2. Interpreta la tensión como una buena señal

 

¿Sientes cierta tensión en el cuerpo cuando piensas en tu reto u obstáculo? Entonces es probable que te encuentres en una zona en la que puedes crecer y desarrollarte.

 

Piénsalo: si te enfrentas a un proyecto en el que no sientes ninguna tensión, probablemente ya es algo con lo que estás cómodo y que ya se te da bien. No hay nada malo en ello, pero tampoco aprenderás muchas cosas nuevas.

 

3. Prepárate bien

 

“Personalmente, me pongo de los nervios cuando tengo que hacer presentaciones en inglés”, dice Madelief. “Hay dos cosas que puedo hacer en esta situación. Puedo pedir a un compañero que me sustituya. Así me mantendré a salvo en mi zona de confort, pero tampoco aprenderé nada nuevo. O puedo elegir hacerlo yo misma, a pesar de lo mucho que dudo de mis habilidades. Preparándome bien y practicando mucho, mejoraré en el proceso. Así que eso es lo que acabo haciendo”.

 

¿Siempre salen las cosas a la perfección? “No, pero no tienen por qué. Si buscamos la perfección, nos complicamos innecesariamente las cosas. Nos estamos estresando. Yo afronto estas presentaciones como una experiencia de aprendizaje (véase el punto 1). Cuando termine, pensaré: Qué guay, he hecho algo nuevo. Y la próxima vez, seguro que lo haré aún mejor”.

 

4. 20 segundos de coraje

 

“A veces todo lo que necesitas son 20 segundos de coraje loco”, dice Matt Damon en la película Compramos un zoo. 

 

“¿Llevas años pensando en tomar clases de patinaje sobre hielo, pero nunca te atreviste? Apúntate y ve a por ello”, te anima Madelief. Los primeros veinte segundos en una clase nueva llena de desconocidos pueden ser angustiosos, pero pronto descubrirás que los demás alumnos tampoco saben patinar sobre hielo y que todos estáis juntos en esta experiencia de aprendizaje.

 

5. Haz algo diferente cada día

 

Entrenar tu mentalidad de crecimiento no tiene por qué ser en grandes proyectos. También puede hacerse a pequeña escala, adaptando o enseñando nuevas rutinas y hábitos.

 

“Ajustando sutilmente tus hábitos diarios, puedes practicar salir de tu zona de confort a pequeña escala”, dice Madelief. “Ve en bici por una ruta distinta al trabajo, desayuna de forma completamente diferente o ve a una clase de deporte distinta a la habitual”.

 

6. Hazte voluntario

 

Relacionarte con gente nueva de distintos entornos, con ideas frescas y formas alternativas de hacer las cosas, te ayuda a abrir la mente y cambiar tus formas de hacer. Te hace tener menos miedo al cambio.

 

Madelief nos comparte: “Gracias a mi voluntariado puedo conocer a gente fuera de mi burbuja habitual. Gente con nacionalidades, intereses, antecedentes económicos y niveles de educación diferentes. Me ofrecen nuevas perspectivas. ¡Tiene un valor incalculable! El voluntariado es en realidad una forma bastante accesible de salir de tu zona de confort.”

 

7. Céntrate en la experiencia, no en el resultado

 

Todos hemos dejado pasar una oportunidad porque temíamos no poder hacerlo o no lo habíamos hecho nunca. Pero pregúntate: ¿importa algo que puedas hacerlo?

 

La respuesta es no. Mientras disfrutes con algo, no hace falta que seas bueno en ello. Porque si disfrutas con algo, aprenderás por el camino cómo funcionan exactamente las cosas.

 

Mientras te centres en la experiencia y no tengas en cuenta el resultado, no sólo disfrutarás más, sino que también es posible que encuentres un nuevo talento.

 

Los beneficios de una mentalidad de crecimiento

 

Al centrarte en mejorarte a ti mismo en lugar de protegerte, no te sientes amenazado por los demás. Es más probable que los admires, aprendas de sus experiencias y puntos de vista y te sientas inspirado por sus éxitos.

 

Al adoptar una mentalidad de crecimiento, afrontas mejor los comentarios y los cambios porque no los tomas como críticas o contratiempos, sino que los ves como una oportunidad para aprender.

 

Además, te aporta libertad. Una libertad que proviene de no dejar que los pensamientos y creencias limitantes te frenen. Dejas espacio para nuevas posibilidades y oportunidades, al tiempo que tienes la motivación y el impulso para hacerlo realidad, fracasar y volver a intentarlo, escribe la revista de negocios Forbes.

 

Encuentra el equilibrio

 

Según Madelief, la mentalidad de crecimiento también tiene su lado negativo. Al fin y al cabo, también puedes pasarte con ella. “Si estás constantemente ocupado adquiriendo nuevas experiencias, afrontando retos y desarrollándote, te olvidas de reflexionar sobre las experiencias anteriores y disfrutar del presente. Eso puede causar inquietud y tensión”.

 

“Por tanto, date tiempo para aprender y reflexionar antes de pasar al siguiente reto”. En otras palabras: crece, pero intenta encontrar el equilibrio para poder disfrutar del camino.

 

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