5 consejos para desconectar del trabajo durante el fin de semana

12 Dec ‘22
4 min
Rendimiento laboral
Estrés y ansiedad
Lisanne van Marrewijk
Gecontroleerd door Psicólogo/a Judith Klenter
iemand ligt relaxt op de bank in het weekend en denkt niet aan werk
Es habitual que el trabajo ocupe nuestras mentes. En muchos casos, le dedicamos gran cantidad de tiempo, a veces incluso más que a nuestra familia y amigos. No hay nada de malo en ello, pues el trabajo nos da un propósito, nos aporta significado y, por supuesto, nos permite pagar las facturas, y por eso no hay duda de que es muy importante. Otra cosa es cuando no puedes desconectar y relajarte durante el fin de semana porque no dejas de pensar en tu lista de tareas pendientes.

 

La psicóloga Judith Klenter nos explica por qué a veces nos preocupamos tanto por el trabajo y cómo evitarlo.

 

Cuando quieres desconectar del trabajo durante un tiempo

 

Desconectar del trabajo suena sencillo porque, ¿qué sentido tiene preocuparse de algo en los momentos en que no puedes hacer nada para arreglarlo?

 

«Aunque sabemos que no tiene sentido preocuparse del trabajo cuando no estamos en la oficina, lo hacemos de todas formas», explica Judith. Hay una razón que lo explica y está relacionada con el hecho de que es una de las formas que nuestro cerebro tiene de protegernos».

 

Antes, no existía el estrés crónico. Había peligro o no lo había, y era necesario escapar de él de inmediato. Por ejemplo, de un león que quisiera cazarte o de una tormenta de la que buscaras resguardarte. Estrés agudo. Miedo. En esos momentos, tu cerebro intenta buscar una solución, un lugar donde esconderse.

 

«En la actualidad, nuestros cerebros funcionan de la misma forma, pero nos enfrentamos a otros retos», continúa Judith. En vez de una tormenta, tenemos objetivos de rendimiento que cumplir, y en vez de un león, un proyecto importante. Son cosas de las que nos preocupamos pero sobre las que no podemos hacer nada en el momento.

 

«Si entiendes por qué tu cerebro hace eso, te será más fácil dejar las preocupaciones de lado», aconseja Judith. «Repite: “Soy consciente de que a mi cerebro le estresa algo, pero sé que ahora mismo no me es de utilidad. Gracias, cerebro, pero te voy a ignorar”». 

 

Deja de lado las preocupaciones

 

Entender que tu cerebro quiere ayudarte es el primer paso. Una vez hecho, Judith tiene algunos consejos para desconectar del trabajo durante el fin de semana.

 

1. Escucha tus pensamientos

 

Si no dejas de pensar en el trabajo cuando no estás trabajando, es posible que haya una razón concreta. Judith dice: «Analiza lo que hay detrás de tus preocupaciones. ¿Qué es exactamente lo que te preocupa? Podría ser cualquier cosa, desde los objetivos de rendimiento hasta las tareas pendientes, una bandeja de entrada abarrotada o un compañero de trabajo al que no soportas. ¡O incluso todas esas cosas juntas!».

 

Cuando sabes exactamente lo que te preocupa, puedes buscar una forma de resolverlo. ¿Quizá es un período de mucho trabajo, pero sabes que las cosas se calmarán pronto?

¿Ocurre algo que te gustaría comentar con tu jefe?

 

2. Anótalo. Todo.

 

Al final de la semana laboral, entran ganas de irse directamente a casa o al bar. Pero, antes de hacerlo, anota tus pensamientos. 

 

«Primero, anota lo que has hecho esta semana. Siempre es más de lo que crees y eso te ayudará a sentirte bien de cara al fin de semana. Después, anota las tareas que quieres hacer o terminar la semana que viene», aconseja Judith. «Al hacerlo, te sacas esas tareas de la cabeza». 

 

Hay estudios que demuestran que hacer una lista de tareas reduce la actividad cognitiva. Como consecuencia, te preocupas menos, no piensas de más y te duermes más pronto por las noches. Lo mejor de todo es que solo se tarda cinco minutos en hacerla.

 

3. Haz ejercicio

 

Puedes dar un paseo rápido, hacer 30 minutos de CrossFit o pasear en bici al sol: cualquiera de esas cosas te ayudará a centrarte en tu cuerpo en vez de en tu mente. Eso es exactamente lo que debes hacer cuando te invadan las preocupaciones. 

 

«Las investigaciones demuestran que el ejercicio hace que te preocupes menos. Además, reduce las hormonas del estrés, la adrenalina y el cortisol, y aumenta las hormonas de la felicidad, como las endorfinas y la dopamina, que son analgésicos naturales y ayudan a un buen estado de ánimo», explica Judith.

 

Planifica hacer ejercicio el sábado por la mañana o el viernes después del trabajo. O, por decirlo de otra forma, céntrate en el cuerpo en vez de en la mente.

 

4. Concéntrate en otra cosa

 

Acepta que es imposible influir en el trabajo durante el fin de semana. Es un momento en el que no puedes hacer nada sobre los pensamientos que inundan tu mente. Así que intenta desplazar tu atención hacia cosas que estén bajo tu control.

 

Judith aclara: «Es posible que precisamente te estés centrando en que no quieres pensar en el trabajo, pero eso no hace sino amplificar tus pensamientos. Puedes romper el círculo desplazando tu atención hacia las cosas en las que puedes influir, como hacer planes o actividades divertidas».

 

Asegúrate de hacer cosas que no solo te distraigan, sino que además te hagan feliz. Decídelas tú. Queda con un amigo para tomar un café, visita a la familia, ve a clase, haz ejercicio o aprende un idioma, por mencionar solo algunas opciones.

 

¿Sigues pensando en el trabajo? Entonces, ponte a hacer otra actividad. Lee un libro, llama a alguien con quien haga mucho que no hablas o incluso haz un sudoku.

 

5. Disfruta de tus lunes

 

Preocuparte por el trabajo los domingos no solo no es útil, sino que además hace que desaproveches tu tiempo libre. ¿Por qué nos resultan tan duros los lunes? ¿Qué podemos hacer para que los podamos disfrutar más?

 

💡 Oh, y antes de que se nos olvide: Practica el mindfulness para desconectar de tus pensamientos y preocupaciones. Prueba con esta sesión o participa en nuestras sesiones de grupo. Las personas que practican el mindfulness de manera regular tienen más control sobre sus emociones y se preocupan menos.