Cómo tener una conversación efectiva con tu jefe

24 Jan ‘23
5 min
Autoconfianza
Lisanne van Marrewijk
Gecontroleerd door Psicólogo/a Britt Slief
Aunque en tu vida normal seas sociable, te lleves bien con todo el mundo y actúes de manera espontánea, hablar con tu jefe o con otro superior no siempre es fácil. ¿Te sientes con el corazón en la boca cada vez que tu jefe te pone una reunión en el calendario? ¿No tienes ni idea de que decir cuando te encuentras con un superior en la máquina de café? En esta guía, aprenderás por qué te pasa eso y qué hacer en esas situaciones.

 

Ser capaz de demostrar confianza en las conversaciones con tus superiores o con tus jefes te ayudará a progresar en tu carrera y mejorará tu autoestima. La psicóloga Britt Slief te explica cómo hacerlo.

 

¿Por qué nos resulta tan difícil?

 

¿Tu jefe quiere hablar contigo porque has hecho algo mal o es solo una reunión de seguimiento para ver qué tal vas? ¿Cómo te hace sentir la situación?

 

«Es totalmente normal que una conversación con tu jefe, ya sea programada o repentina, te provoque incertidumbre e incomodidad», confirma Britt.

 

«Desde un punto de vista evolutivo, los sentimientos de ansiedad te ayudan en situaciones de estrés extremo en las que estás en peligro. Te preparan para reaccionar adecuadamente. Piensa en un depredador que se te acerca mientras tú estás buscando comida», explica.

 

«Es completamente normal que tu cuerpo responda protegiéndote. La sensación de ansiedad garantiza que pases a la acción y busques un lugar seguro donde refugiarte».

 

Así que es un sentimiento muy útil, o al menos lo era cuando vivíamos inmersos en la naturaleza. Pero lo cierto es que hablar con tu jefe no es una situación de peligro extremo.

 

Los peligros a los que nos enfrentamos hoy en día no suelen ser cuestión de vida o muert. Suelen requerir una actitud diferente, aunque nuestro cerebro siga trabajando «a la antigua usanza». 

 

«Por eso, de primeras no tienes una reacción favorable a tener que hablar con tu jefe. Sientes nervios, aunque la mayoría de las veces no tengas nada de qué preocuparte», dice Britt. «Eso no es malo, pero lo mejor es que sepas cómo gestionarlo».

 

¿Cómo controlar tus nervios antes de hablar con tu jefe?

 

No importa que la conversación sea para hablar de algo concreto, parte del seguimiento mensual o una charla rutinaria: las conversaciones con tu jefe o con otro superior pueden hacerte sentir nervios.

 

Lo bueno es que puedes aprender a controlarlos. Britt aconseja lo siguiente:

 

  • Sé consciente de tus sentimientos.  Reconócelos y acepta que son una respuesta automática de tu cuerpo. Ya solo esta consciencia te dará más control sobre la situación. 
  • Cuestiona tus pensamientos. Hazte preguntas críticas sobre la situación. Plantéate si lo que estás pensando es verdad. ¿De verdad es tan terrible esta situación?
  • Habla del resultado en positivo. Sustituye tus pensamientos críticos por otros positivos. Sobre todo los pensamientos relacionados con el esfuerzo que tienes que hacer para tener esa conversación. No pienses: «¿Y si es una conversación difícil?». Piensa: «Haré todo lo posible porque sea una conversación efectiva».
  • Considera cómo te beneficiará. En vez de centrar tu atención en la tensión que rodea a la conversación, concéntrate en cómo te beneficiará. Por ejemplo, puede que gracias a esa conversación tú y tu jefe consigáis tener un mejor vínculo. Pero, además, es bueno contarle a otra persona lo que te preocupa y a qué retos te enfrentas en el trabajo: tu jefe es la persona más adecuada para ayudarte en este caso.

 

Aun así, no olvides que tu jefe también es una persona y que, como tú, a veces puede estar nerviosa o incómoda, o no saber lo que decir. 

 

¿Y cuando llegue el momento? Hay varias cosas que puedes hacer, dependiendo del tipo de conversación. Britt aconseja:

 

Cómo sacar un tema

 

  • Elige un buen momento. ¿Te gusta hablar por la mañana porque te sientes más alerta y con más energía? ¿O prefieres conversar al final del día porque te puedes preparar mejor? Elige el momento adecuado del día y asegúrate de poder dedicarle suficiente tiempo. No intentes meter la conversación a presión cinco minutos antes de una reunión.
  • Anota lo que quieres decir Cuál quieres que sea el resultado de la conversación o las posibles soluciones. También ayuda practicar ese intercambio con alguien en quien confíes, como un amigo o un compañero de trabajo, o escribir lo que vas a decir. 
  • Habla de ello con otras personas. Hablar honestamente de tus sentimientos con personas de tu confianza siempre ayuda. Puede servirte para practicar la conversación o para aclararte las ideas. Un psicólogo también puede ayudarte a hacerlo.
  • Habla desde tu experiencia. Como en cualquier otra conversación, lo mejor es hablar desde tu punto de vista. ¿Cómo ves tú las cosas y cómo te hacen sentir? No pongas palabras en boca de otros, explica cómo percibes tú la situación.
  • Piensa en la conversación como en algo con lo que todo el mundo gana. Hablar de un tema no solo sirve para que tú hagas mejor las cosas, sino que beneficia a tu jefe, a tu equipo y a tu organización. 

 

Cómo gestionar los comentarios de tu jefe

 

  • Escucha de forma activa. Intenta entender lo que se dice en vez de responder de inmediato o discutir. Escucha para entender, no para responder.
  • Haz preguntas. Pregunta por qué, quién y cómo en respuesta a los comentarios.  Así, los entenderás mejor y sabrás cómo mejorar.
  • Recuerda que no siempre tienes que estar de acuerdo con tu jefe. Tu jefe tiene su opinión y tú la tuya, y no pasa nada. No tenéis que estar de acuerdo en todo. ¿Aún no tienes clara tu opinión? Aclárales que la reunión te ha dado que pensar y que vas a tratar de averiguar si hay algo que puedas hacer al respecto. Siempre puedes responder más adelante.
  • Revísalos. Los comentarios se hacen para mejorar. No tengas miedo de preguntarle a tu jefe después de cierto tiempo si estás progresando o si podrías hacer algo más para mejorar.

 

¿Y si surge una reunión inesperada?

 

  • Mantén la calma. Los consejos que te hemos dado para controlar los nervios te ayudarán. 
  • Pregunta con sinceridad. Lo más probable es que tu jefe no se haya dado cuenta de que esta reunión inesperada te provoca ansiedad. Habla con ellos o mándales un correo electrónico para decirles que tienes curiosidad por saber de qué va la reunión y poder prepararte con antelación.
  • No olvides que no pasa nada por sentir tensión. A veces no se puede evitar. Después de todo, no sabes qué esperar.
  • Haz que la reunión sea lo más cómoda posible para ti. Ponte un té. Ve a dar un paseo antes para aclarar tus pensamientos. Anímate pensando en que después comerás algo rico o harás algo divertido. 

 

Tu jefe está para ayudarte

 

Y recuerda: tu jefe está para ayudarte tanto en tu trabajo como en tu crecimiento personal. Los nervios son comprensibles, pero nunca imprescindibles. 

 

Recuerda: te han dado el trabajo por tus habilidades y por tu gran personalidad. 

 

Todo el mundo apreciará que demuestres confianza cuando participes en una conversación. Tu visión, tus ideas y tu trabajo importan. Darte cuenta de ello puede reducir parte de la presión.

 

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